Capital Federal

El viernes 20 de agosto se realizó en Av. La Plata y Rivadavia de la Ciudad de Buenos Aires, el acto unitario organizado por diversas organizaciones políticas y sociales para homenajear a los fusilados en Trelew el 22 de agosto de 1972.

Se eligió ese lugar dado que allí fue donde el 25 de agosto de ese año se intentó velar a varios de los combatientes asesinados, lo que fue impedido por la Policía Federal , las puertas del edificio derribadas con un blindado y los féretros sacados a la calle y llevados en vehículos policiales a un cementerio.

De común acuerdo se decidió que hubiera un solo documento conjunto que sintetizara la posición de los organizadores del acto, lo que también se interpretó como un homenaje a la acción de fuga unitaria que en aquel momento fue un duro golpe a la dictadura y quedó como ejemplo para el futuro, como parte de la rica historia de lucha de nuestro pueblo.

A continuación, el texto del documento:

 

El 22 de agosto de 1972, un grupo de marinos al mando del capitán de corbeta Luis Sosa y el teniente de fragata Roberto Bravo, sacaron de sus celdas de la Base Almirante Zar  de Trelew a  19 presos políticos y los fusilaron a sangre fría.

Tres de ellos sobrevivieron por casualidad para dar testimonio de la matanza: María Antonia Berger, Alberto Miguel Camps y René Haidar.

Clarisa Lea Place, Susana Lesgart, María Angélica Sabelli, Ana María Villarreal de Santucho, Carlos Astudillo, Pedro Bonnet, Eduardo Capello, Alberto Del Rey, Mario Emilio Delfino, Alfredo Khon, José Ricardo Mena, Mariano Pujadas, Humberto Suárez, Miguel Angel Polti, Humberto Toschi y Alejandro Ulla, murieron bajo las balas de la dictadura del general Alejandro Lanusse.

Todos ellos habían participado el 15 de agosto anterior de la fuga del penal de Rawson organizada y desarrollada por el Partido Revolucionarios de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y los presos políticos de Montoneros, una acción que mostró en la práctica que la unidad de las organizaciones revolucionarias es una forma efectiva de llevar adelante los objetivos de quienes enfrentan con decisión, voluntad política y audacia al sistema capitalista y sus fuerzas armadas y represivas.

Dirigentes de las tres organizaciones pudieron salir del país gracias a la operación unitaria, para reintegrarse poco después a sus puestos de lucha. El régimen reaccionó como suele hacerlo cuando es golpeado: con una masacre. Y los revolucionarios respondieron a la actitud asesina de los militares y los intereses económicos de la clase social que ellos defienden y representan, fortaleciendo la resistencia de masas y la lucha guerrillera en todo el país.

38 años después, el recuerdo de los caídos en Trelew no puede reducirse a la creación de un museo o a discursos lacrimógenos por parte de quienes mantienen el estado de las cosas en un país como el nuestro, donde campean la explotación, la represión y el hambre.

La memoria no es un recurso para cerrar heridas ni para el sentimiento contemplativo, sino una base para la construcción de nuevas herramientas organizativas capaces de hacer realidad una frase pronunciada por el Comandante Ernesto Guevara: “si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes sean más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún más efectiva, qué grande sería el futuro y qué cercano”.

Dos enseñanzas nos dejaron los héroes de Trelew. Una, que es posible vencer a los enemigos del pueblo mediante la decisión de combatirlos por todos los medios; otra, que la unidad en la acción de los revolucionarios es una manera eficaz de fortalecernos colectiva e individualmente para alcanzar día a día pequeños avances, pequeñas victorias que nos coloquen un paso adelante en el camino de la revolución socialista.

Hoy, cuando aún el sistema capitalista y su régimen electoralista son hegemónicos, ya no es posible hacerse el distraído ante las señales claras que emiten los enemigos del pueblo. No solamente porque vivimos en un país con superávit de divisas acumuladas en los bancos y en los bolsillos de quienes lo controlan mientras gran parte de la población se muere literalmente de hambre, sino porque la represión va adoptando las formas y métodos de otras épocas.

Las leyes antiterroristas redactadas por los Estados Unidos de Norteamérica e implementadas por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y toda la casta política tradicional argentina es una muestra clara de hacia dónde apuntan.

La persecución a los militantes populares y el encarcelamiento de compañeros activistas en diferentes momentos y lugares, y el caso aberrante del secuestro y desaparición de Julio López, muestran el verdadero rostro del capitalismo y sus administradores de turno.

Todos ellos se suman a la inmensa lista de víctimas de la dictadura del capital que los explotadores llaman democracia.

A nivel internacional, la crisis del capitalismo se profundiza en todo el mundo, empezando por los países centrales. El imperialismo prepara nuevas guerras, con el estado yanqui a la cabeza y con el Estado criminal de Israel como uno de sus arietes centrales.

Irán, Corea del Norte y Latinoamérica aparecen como los blancos principales más inmediatos, pero en todo el planeta se despliegan las fuerzas militares norteamericanas y sus aliadas para someter y saquear a los pueblos. La lucha contra la guerra imperialista y la solidaridad de los agredidos es una necesidad para todos los pueblos con el fin de evitar un holocausto generalizado.

En América latina, los yanquis diseminaron decenas de bases con tropas e instalaciones de inteligencia y control para usar sus métodos brutales en cuanto necesiten hacerlo en defensa de sus intereses, con la participación directa de gobiernos burgueses de distinto pelaje pero con idénticos objetivos a los del imperialismo.

Esos mismos gobiernos se reunirán en noviembre próximo en Mar del Plata en la llamada Cumbre Iberoamericana de Presidentes, donde uno de los temas principales será lo que ellos llaman lucha contra  el “terrorismo”, que no es otra cosa que la seguridad de los intereses de las burguesías locales y sus socios mayores, especialmente de los Estados Unidos.

Creemos necesario que las organizaciones políticas y sociales de la Argentina nos movilicemos masivamente para repudiar de manera activa en todo el territorio nacional la presencia de los máximos exponentes de la administración política del capitalismo y del Rey de España, símbolo de los privilegios que despreciamos.

En ese marco, y tomando en cuenta la experiencia histórica de nuestro pueblo, los hechos de Trelew deben recordarnos que el enemigo es sanguinario, pero también que no es invulnerable. Debemos avanzar luchando sin someternos a sus instituciones y sus reglas.

La unidad de los revolucionarios es un compromiso político profundo para continuar la lucha. Sólo unidos podremos alcanzar aquel futuro grande que señalaban los héroes de Trelew, Santucho, el Che y todos los grandes revolucionarios que nos precedieron, para hacerlo posible y cercano.

 

GLORIA A LOS HÉROES DE TRELEW

 

POR LA UNIDAD DE LOS REVOLUCIONARIOS

 

POR LA LIBERTAD DE LOS PRESOS POLÍTICOS

 

LIBRES O MUERTOS, JAMAS ESCLAVOS

 

A VENCER O MORIR POR LA ARGENTINA

 

Comisión de Homenaje a los Combatientes Revolucionarios – Militancia Guevarista – OLNyS Fogoneros – Partido Revolucionario Guevarista – Frente de Acción Revolucionaria – Partido Revolucionario de los Trabajadores – Proyecto Revolucionario Indoamericano y Socialista – Agrupación Monte – MPR Quebracho – Trabajadores Ocupados y Desocupados Unidos – Movimiento Teresa Rodríguez – Bloque Obrero y Popular (Movimiento 26 de Junio – MTD Quilmes) – Movimiento Brazo Libertario – FUTRADEyO