Monte Chingolo, a 36 años seguimos reivindicando la entrega combatiente.
El 23 de diciembre de 1975, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) inició la mayor batalla urbana librada en la Argentina entre un ejército popular y el ejército burgués. El objetivo era ambicioso: extraer armas del batallón Domingo Viejobueno de Monte Chingolo, un importante depósito de arsenales al sur del conurbano bonaerense. Esta acción, pretendía el PRT- ERP, solucionaría los problemas de escasez de armamento que atravesaba la guerrilla, recuperando del enemigo alrededor de 20 toneladas de armamentos: 900 FAL con 60.000 tiros, 100 m-15 con 100.000 tiros, seis cañones antiaéreos automáticos de 20 milímetros , quince cañones sin retroceso, itakas con sus proyectiles y 150 subametralladoras. En lo político, el impacto de una acción de ofensiva de tal envergadura (alrededor de 200 combatientes fueron destinados a esta acción) daría un vuelco positivo para el pueblo en la situación política. En Febrero de ese año, el ejército había diezmado la guerrilla instalada por el ERP en Tucumán y había militarizado grandes zonas del país; la situación económica golpeaba duramente al pueblo trabajador al ritmo de una inflación galopante, casi tan veloz como el endeudamiento del Estado con el extranjero; mientras la triple AAA asesinaba y torturaba a militantes y disidentes políticos con el beneplácito del gobierno, los militares tejían sus estrategias contrarevolucionaras.
El gobierno de Isabel Perón había entrado en la debacle final. El 17 de Diciembre, intentando salir del gobierno lo más decorosamente posible, el peronismo anunció el adelanto de las elecciones generales para Octubre de 1976. Al día siguiente, se produjo un alzamiento militar dirigido por Jesús Orlando Capellini, que sólo se mantuvo hasta el 22. Al día siguiente, el ERP intentó copar el batallón de Monte Chingolo.
La acción comprendía no sólo el copamiento del batallón, sino el bloqueo de las rutas que lo conectaban con el oeste y sur de la provincia, el hostigamiento al Regimiento 7 de La Plata y dos anillos de contención en la zona: un enorme despliegue táctico, llevado a cabo con gran audacia. Pero un infiltrado del ejército en el ERP, Juan “Oso” Ranier (quien luego fue sometido a juicio revolucionario por traición), había delatado el plan. La batalla, llevada con gran heroísmo por el ERP, tuvo un saldo trágico: decenas de guerrilleros caídos en combate, un número incierto aún de vecinos asesinados por la represión en las barriadas aledañas y la tortura, asesinato y desaparición de los combatientes que sobrevivieron. La contraofensiva de las fuerzas represivas tuvo un despliegue pocas veces visto. Los cuerpos de los asesinados, fueron enterrados en una fosa común del Cementerio de Avellaneda, donde hace unos años colocamos junto a otras organizaciones, una placa en recordación.
Varias interpretaciones circulan, 36 años después, sobre esta acción del PRT – ERP, sus riesgos y alcances, sus errores y aciertos. Lo que resulta indiscutible es reconocer la enorme capacidad combativa y el inmenso convencimiento ideológico de estos compañeros, comprometidos hasta dar la vida por la causa del pueblo explotado. La justeza de su método, en tanto no hay otro que haya demostrado ser más eficaz para destruir al capitalismo, así como la reivindicación de sus memorias, nos llevan a homenajearlos nuevamente.
En estos días, el discurso oficial nos quiere hacer creer que la juventud comenzó a militar gracias al Gobierno, a sus instituciones burguesas, con su permiso. Que la militancia con enormes recursos económicos, con aparato político, con puestos de gestión en la administración burguesa, es la militancia que les toca a los jóvenes. Entonces se hace inmensa la imagen de los combatientes caídos en Monte Chingolo, quienes no superaban en su mayoría los 25 años. Jóvenes militantes comprometidos con la causa revolucionaria, entregándose por completo al más hermoso de los proyectos: la patria socialista. Llevando en su práctica el legado del Che: “el aspecto fundamental en el cual la juventud debe señalar el camino es precisamente en el aspecto de ser vanguardia en cada uno de los trabajos que le compete”.
Esta militancia, este método, este tipo de organización, son las que reivindicamos desde FOGONEROS. Las causas de explotación, hambre, injusticia y saqueo que llevaron a estos militantes a empuñar las armas siguen tan vigentes como entonces, igual que la necesidad de proponer para nuestro pueblo un camino distinto al propuesto por este sistema egoísta, consumista y asesino.
Este viernes 23 de Diciembre, acompañamos junto con otras organizaciones políticas y movimientos sociales, el acto para conmemorar y reivindicar a estos compañeros, y su aporte profundo a la causa revolucionaria, frente al predio donde en aquel entonces se encontraba el batallón de arsenales 601.
Compañeros caídos en Monte Chingolo: PRESENTES!!
Daniel Barbate, 21 años
Francisco Blanco, 21 años
Hugo Boca, 17 años (JG)
Carlos Bonet
Aída Bruchstein, 24 años
Alejandro Bulit
Roberto Cejas, 22 años
Carlos Cingualbe, 28 años
Hugo Colautti, 32 años
Jorge Correa, 19 años
Carlos Crespo
Francisco Cuello, 31 años
Eduardo Delfino
Nelly Enatarriaga, 31 años
Eduardo Escobar Bustos, 23 años
Orlando Fabián, 24 años
Norma Finocchiaro, 25 (embarazada)
Ernesto García, 20 años
Silvia Gatto, 24 años
Angel Gonzalez, 25 años
Tristán Guanziroli
Ismael Islas Ibarra, 50 años
Mónica Lafuente, 21 años
Vicente Lasorba, 25 años
Ana María Lezcano, 25 años, embarazada, detenida con vida apareció en el Riachuelo con un compañero no identificado.
Ana María Liendo, 25 años
Omar Lorenzo RodríguezCarlos Machado, 23 años
María Marabotto de Escobar, 16 años (JG)
Alejandro Mastrogiovanni, 24 años
Luis Menéndez, 27 años
Rubén Mensi, 21 años
Ismael Monzón, 19 (JG)
Víctor Mosqueira, 19 años
Carlos Oroño
Cristóbal Paredes
Guillermo Ramos Berdaguer, 21 años
Nancy Rinaldi, 25 años
Guillermo Salinas, 35 años
Humberto Salvador, 22 años
Carmen Sánchez, 20 años
Miguel Sánchez, 24 años
Guillermo San Martín, 23
Abel Santa Cruz Melgarejo, 21 años
Gastón Schottenfeld, 19 años (JG)
Rodolfo Siba
Luis Sportuno, 20 años
Carlos Stanley, 22 años
Roberto Stegmayer, 31 años
Enrique Tauil, 26 años
Claudio Tisminetzky, 21 años
Juan Carlos Valencia, 43 años
Víctor Vázquez Valdivia, 30 años
Más nueve compañeros que aún no fueron identificados.


