En conmemoración con un nuevo aniversario de la muerte de Simón Bolívar nos envía estas palabras la compañera Ingrid desde las tierras hermanas de Colombia…
Confieso que hablar de Bolívar me da cierto temor. ¿Cómo poder sintetizar en pocas palabras la figura indiscutida de un héroe que fue, es y será un ejemplo paradigmático? Un adalid de la libertad que nadie pudo negar aunque sí pudieron traicionarlo porque su proyecto grandioso ponía en jaque a las oligarquías y a los grandes intereses internacionales.
Un hombre que trató de cambiar el destino de Nuestra América con tanto ahínco que logró, además, alterar los nervios de las oligarquías al punto de ser traicionado por esas, pues sus intereses se veían afectados por tanto amor a las patrias hermanas y a la propia.
Según conceptos de esas oligarquías, los pobres nacieron para ser pobres por siempre. Para cargar cadenas que los mantengan pasivos ante los requerimientos de los amos.
Bolívar supo cortar esas cadenas, supo impregnar de dignidad a los pueblos aunque su tarea haya quedado inconclusa.
Bolívar fue un guerrero nato, con sólo 47 años de edad salió victorioso en 466 batallas, sólo fue derrotado 6 veces. Liberó 6 naciones y recorrió miles de kilómetros tras el sueño de la liberación no sólo para la patria que lo vio nacer, sino para las patrias hermanas.
No fue conquistador sino libertador, acarició la utopía y fue capaz de dar un ejemplo de dignidad cuando muchos la tenían dormida.
Sus ideas libertarias recorrieron el continente al punto de convertirlo en el Hombre de América, además de dejarlo plasmado en las páginas de la historia universal; su legado está vigente hoy más que nunca, fue un visionario. Su obra política quedó impresa en el Manifiesto de Cartagena, la Carta de Jamaica y el Discurso de Angostura, consideradas sus principales exposiciones políticas.
Sus frases célebres definen perfectamente la claridad de su visión, fueron dichos que mantienen su vigencia, como aquella en la que dejó explícito un concepto que hoy, pasados tantos años de su desaparición física, sigue teniendo el mismo sentido: “los Estados Unidos parecen designados por la providencia para plagar al mundo de miseria en nombre de la libertad”
Bolívar no ha muerto pese a que su cuerpo ya no esté entre nosotros. Nos dejó su legado, su visión y su conciencia. Sigue su espada atravesando el continente y su grito libertario se vuelve eco entre las montañas de Nuestra América.
Ese legado que hace más falta que nunca llevar a cabo, porque el mismo monstruo, la misma esencia, las mismas garras se posan sobre las entrañas de este continente desgarrado que más temprano que tarde sabrá expulsar ese estigma maldito que tanto daño nos causó históricamente.
Intentar continuar el legado bolivariano es un deber que tienen los pueblos como homenaje a ese gran hombre y a los libertadores de patrias hermanas.
Gloria a Bolívar ayer, hoy y siempre!!!
Siga brillando su espada como muro de contención de un imperio voraz que nos acosa.
Siga encendida su antorcha atravesando caminos y atravesando historia.
BOLIVAR VIVE Y VIVIRÁ
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!!!


