Nuestro hermano pueblo de Chile sufrió una dictadura militar desde el año 1973 hasta 1989, unos cuantos años más duradera que en la Argentina, pero parte de un mismo plan del imperialismo yanqui en Latinoamérica, el llamado Plan Cóndor, que tuvo como objetivo poner un freno a las luchas en ascenso en nuestra región y al desarrollo de las organizaciones revolucionarias que empezaban a hacer temblar el poder de la burguesía. El golpe volteó al Gobierno de Salvador Allende, que encabezaba un proceso que intentó llevar adelante políticas a favor de los intereses del pueblo, con una perspectiva socialista, pero desde las instituciones del estado capitalista. Esa experiencia en Chile marcó con claridad que llegar al gobierno por las vías de la democracia burguesa no es lo mismo que tener el poder, en la medida que sigan en pie las instituciones de este estado opresor cuya esencia es mantener la explotación de las mayorías por parte de un puñado de capitalistas. La única salida para los pueblos es la revolución socialista.
“No daré un paso atrás…sólo acribillándome a balazos podrán impedir mi voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo…” (Allende, 2/12/1971)
Desde años antes del gobierno de Allende, organizaciones revolucionarias de pueblos hermanos, el MIR chileno, junto al PRT-ERP de Argentina, el ELN de Bolivia y los Tupamaros de Uruguay, conformaron la Junta de Coordinación Revolucionaria, enmarcados en la necesidad de coordinar y unir las luchas en la región, la construcción de poder popular y revolucionario, de enfrentar al imperialismo y sus socios locales con un solo puño, como lo planteaba el CHE.
Muchas organizaciones en Chile, junto a sectores del pueblo en lucha, resistieron a la dictadura, desde las bases del movimiento obrero y el movimiento estudiantil, desde los barrios populares, con la lucha de los mapuches por el derecho a sus tierras y a su cultura, en la defensa del medio ambiente y contra el saqueo. Y en esa resistencia se fueron desarrollando organizaciones políticas revolucionarias sobre la base de las mejores experiencias de años anteriores. Una de estas organizaciones, el FPMR, en plena dictadura, llevó adelante una acción que por muy poco no logró su objetivo de ajusticiar a Pinochet.
Las medidas económicas que preocupaban al imperialismo yanqui por parte del gobierno de Allende, empujadas y apoyadas por las masas populares de Chile y sus organizaciones, fueron la reforma agraria, la nacionalización la banca y del cobre, entre otras. La Dictadura barrió con esas medidas, asentando sobre Chile nuevamente con firmeza los intereses del imperialismo, política que los subsiguientes gobiernos “democráticos” se encargaron de cuidar y profundizar. Lagos, Bachelet, Piñera, los partidos de la Concertación y de la Derecha más abiertamente declarada, unos y otros, aplicaron la misma política educativa y de salud, profundizaron el saqueo y la entrega, y siguieron y siguen reprimiendo, asesinando y encarcelando al pueblo chileno. Los más de 200 presos políticos en chile, muchos de ellos mapuches, son juzgados por las mismas leyes antiimperialistas que desde hace años el imperialismo viene imponiendo de la mano de sus gobiernos títeres en Latinoamérica, para perseguir a todos los que luchan contra este sistema opresor.
Los aspectos de los distintos gobiernos en Latinoamérica, como Kristina o Piñera, supuestamente sentados en veredas opuestas, en realidad desnudan en sus políticas que todo eso es sólo maquillaje. La creación de una Fuerza Militar conjunta, de los Ejércitos Chileno y Argentino, llamada “Cruz del Sur” que realizaron ejercicios bajo el mando de los Yanquis (el llamados Aurora Austral “es un simulacro de cómo ambos Ejércitos imponen la paz”), la participación de ambos ejércitos como tropas de ocupación en Haití, las persecuciones conjuntas sobre los luchadores como el caso de Freddy y Marcelo presos políticos en Neuquén a pedido del gobierno de Bachelet y luego entregados por la justicia y el gobierno kirchnerista a las leyes antiterroristas de Chile para sufrir condenas de cárcel perpetua, o el compañero Juan Aliste Vega detenido en Retiro y rápidamente extraditado a Chile.
Actualmente intenta el gobierno K distanciarse a través de sus voceros de las políticas educativas de Piñera en Chile, olvidando decir que son las mismas que las de Bachelet, y que se enmarcan en un plan único de los monopolios a través de los organismos de crédito internacional. Kristina y Piñera, junto a los gobiernos de Iberoamericana, con la presencia del Rey de España, firmaron en la Cumbre Iberoamericana del año pasado en Mar del Plata las Metas 2021, escritas por los monopolios y aplicadas obedientemente por estos gobiernos. La represión de hace unos días a los estudiantes y organizaciones que se movilizaban hacia la embajada de Chile en Argentina, es una clara muestra de que hay una política de Estado aplicada por ambos gobiernos a uno y otro lado de la cordillera para defender el plan de los monopolios para la educación.
Hoy en Chile la movilización de masas, la lucha y la confrontación con las fuerzas represivas del estado vienen creciendo. Se enfrentan las políticas que la Dictadura impuso y que los subsiguientes gobiernos “democráticos” continuaron y profundizaron. Los mapuches hace años que levantan sus luchas y que son reprimidos y encarcelados por unos ú otros gobiernos. También los estudiantes enfrentan las mismas políticas educativas que hoy defiende el empresario y actual Presidente Piñera y que hasta hace poco defendía el gobierno de la Concertación; recordemos la llamada revolución de los pingüinos: en el 2006, los estudiantes secundarios enfrentaron en las calles al gobierno de Bachelet levantando las mismas banderas que en estos últimos meses. También se han dado importantes movilizaciones y enfrentamientos con los carabineros en la lucha contra la instalación de una nueva empresa hidroeléctrica, a la vez que crece la pelea por la nacionalización del cobre.
En Santiago, capital de Chile, el domingo 11 de septiembre fue una noche con más de 350 barricadas y cortes de calle, preludio de una marcha en la que participaron
más de 10 mil personas que repudiaron el golpe militar de 1973. El gobierno reprimió al pueblo organizado que respondió lanzando piedras, botellas y bombas incendiarias. La policía detuvo a 280 compañeros habiendo cerca de 45 heridos durante los enfrentamientos de los cuales 40 fueron policías. Además, una niña fue herida de bala durante la noche, que se encuentra en estado crítico.
Nuestro saludo y compromiso militante al pueblo de Chile, con quien nos hermana una misma lucha, contra el imperialismo y sus socios locales. Seguiremos en el sendero trazado por tantos compañeros a lo largo de la historia de los pueblos latinoamericanos, de unidad de los pueblos y sus organizaciones contra este sistema capitalista que nos oprime, abonando al desarrollo de la lucha continental por el socialismo como única salida para los pueblos.
“Y si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún mas efectiva, ¡qué grande sería el futuro, y qué cercano!”
“Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos“
Che Guevara en Mensaje a La Conferencia Tricontinental, 1967


