¿Qué demuestra el primer ensayo electoral en Catamarca? Primero, que todo es posible en el negocio electoral burgués; segundo, que el Frente Cívico encabezado por un gobierno de Brizuela del Moral -que tenía mucho de Brizuela y nada de “Moral”- no cumplió con las expectativas populares; tercero, que la política capitalista en Catamarca se resuelve “en familia” porque la candidata ganadora, cuyo nombre completo es Lucía Benigna Corpacci Saadi, es prima de Ramón Saadi, y su contraparte peronista, Liliana Barrionuevo, es hermana de Luis Barrionuevo, el primero de los políticos justicialistas que confesó públicamente que “este país se arregla si dejamos de robar por dos años”, con lo que reconoció que él robaba y que los demás también.
La gobernadora electa inició su período de espera hasta llegar a la gobernación efectiva, con la reivindicación de su primo Ramón. Y lo hizo negando la responsabilidad institucional de su pariente en el encubrimiento del asesinato de María Soledad Morales.
No muchos podrían atreverse a defender una complicidad semejante ante el crimen perverso de una adolescente que fue descuartizada y sus restos echados a los cerdos para que se la comieran.
La policía, los jueces catamarqueños de entonces, el gobernador, los diputados peronistas de la época, casi toda la clase gobernante por razones políticas o económicas, defendió la hipótesis del “crimen pasional” que hoy sostiene Corpacci, y que ni siquiera un sátrapa como Carlos Menem se atrevió a desconocer –basándose en cálculos electoralistas- cuando bajo su presidencia intervino la provincia y tomó distancia del saadismo.
¡Qué escasa es la memoria oficialista ante semejante barbarie! ¡Y qué necesaria es la memoria de los revolucionarios para alertar sobre los negociados que traen aparejadas las componendas electorales!.
Otras noticias derivaron del ensayo electoral catamarqueño. La fuerza que encabeza Pino Solanas ganó Andalgalá montado en la denuncia sobre las mineras de la región. Un dirigente radical, el MST y Libres del Sur, triunfaron en esa localidad, y la pusieron al servicio de políticas poco difundidas. Por ejemplo, a lo que Pino realmente propone a la Argentina en su campaña.
Durante un programa de radio Splendid conducido por Carlos Del Frade, el inefable director de cine puso como ejemplo a Juan Perón y su tercer gobierno.
Dijo Pino: “Perón era un peligro para el proyecto norteamericano, no nos tenemos que olvidar el paquete de 44 leyes económicas que votó el Congreso a comienzos del ’74, el paquete de leyes Gelbard , el paquete más avanzado de leyes económicas, creo que hasta hoy, porque hasta reglamentaba cuánto era el porcentaje que podían repatriar de ganancias las empresas”.
Y concluyó diciendo que “mi tesis es que a Perón lo mataron, como será esto que habiendo tenido un principio de edema pulmonar cuando viajó a Paraguay, no tenía ni una unidad coronaria en la puerta de su casa en Vicente López”.
Desde la descabellada teoría conspirativa sobre un supuesto asesinato de Perón, hasta la reivindicación del pacto social planteado por el dirigente de la Confederación General Económica (CGE) y ministro de economía de Perón, José Ber Gelbard, que fue aprobada por el Congreso en forma paralela a las leyes antiterroristas oficiales y al comienzo de las operaciones ilegales del paramilitarismo encarnado por la Triple A que fundara el viejo general y que costó la vida de miles de activistas y militantes populares asesinados por las bandas fascistas de la época.
Es allí, en la historia y la memoria, desde donde pueden rastrearse las verdaderas intenciones de quienes hoy quieren disfrazarse de progresistas para administrar las políticas del capitalismo local.
Lo que queda claro, es que el resultado de las elecciones de Catamarca, en términos absolutos, pueden resumirse en una consigna: “Corpacci al gobierno, Saadi al poder”.
En pocas palabras, más de lo mismo.



