Este 1º de mayo de 2010 en Argentina nos encuentra en una situación económica y política caracterizada por una explotación cada vez mayor a los trabajadores.
Mientras continúa la ola de despidos en todo el país y los contratos basura reemplazan al trabajo en blanco, los sueldos se vuelven cada vez más pobres a causa de la inflación. Esta misma es la que agrava la situación de los desocupados que en muchos casos ya ni siquiera reciben el plan social de cifras miserables que las luchas populares arrancaron a los gobiernos.
Hambre, pobreza, falta de vivienda digna, salud y educación, son algunos de los resultados de este sistema en el que cada dos años se convoca a elecciones que solo sirven para elegir cuál de los poderosos será quien administre la injusticia.
A cada lucha por la mejora de la situación del pueblo, se responde con persecuciones y represión. Los engaños ya no son posibles porque las consecuencias de las políticas que nos imponen causan estragos entre el pueblo. Las cifras dibujadas por el gobierno de Cristina Fernández se contradicen con la realidad de quienes van a hacer las compras todos los días con unos pocos pesos que cada semana valen menos.
Grandes compañías se adueñan de nuestros recursos naturales que deberían estar al servicio del pueblo, y comprometen nuestro futuro con la contaminación del medioambiente.
El sistema capitalista que une a empresarios industriales, ruralistas y financieros; a oficialismo y opositores; a jueces y voceros del sistema; siempre tiene ganancias a costa de una población castigada.
Organizarnos para luchar, luchar para vencer
Las distintas organizaciones políticas revolucionarias, los sindicalistas combativos, los estudiantes concientes, los trabajadores desocupados, los luchadores contra la represión y la impunidad, los campesinos, los pueblos originarios, los defensores del medioambiente, y todos aquellos que se rebelan contra la explotación y la injusticia y no aceptan los discursos hipócritas tanto del gobierno como de la oposición adicta a este sistema, debemos avanzar con independencia de clase en unidad de acción contra nuestros enemigos comunes.
Fogonear las luchas para encender nuevas puebladas, organizarnos para pelear mejor y construir las herramientas y la dirección revolucionaria que como pueblo necesitamos, son las tareas de la hora, para que las mayorías podamos construir la patria solidaria y justa de los trabajadores.


