En las cárceles sionistas están recluidos 340 menores palestinos, sometidos a continuas agresiones. Los jóvenes prisioneros afrontan abusos y violencia, incluida la tortura y la detención en celdas minúsculas, oscuras y hacinadas. Israel obligó a 231 niños a presentarse en tribunales, mientras más de 100 están en espera de juicio. Los menores son además sometidos a detención administrativa sin acusación ni proceso: una situación que viola el derecho internacional y todos los acuerdos internacionales de protección a la infancia. 50 prisioneros menores tienen necesidad de tratamiento médico imprescindible –que les ha sido negado-, y que otros 10 han quedado intoxicados por el consumo de alimentos vencidos.



