En Mar del Plata hubo dos actos. Uno oficialista que fue encabezado y dirigido por el Gobierno debido a que sigue teniendo iniciativa respecto a los derechos humanos relacionados a los desaparecidos durante la dictadura, y sobre todo debido a la debilidad de la izquierda del capitalismo, que con su actitud vacilante estuvo nuevamente detrás de política de los K. El otro fue realizado por el espacio “Votamos Luchar” y otras organizaciones que definimos estar en la calle para levantar en alto las banderas de los revolucionarios caídos.
El acto oficial incluyó un “homenaje” en el Concejo Deliberante, tuvo un recital de músicos locales como actividad central, y para finalizar estaba prevista, entre otras cosas, la lectura de un documento de los “sectores opositores” al gobierno, que no se pudo terminar porque miembros de los organismos de DDHH afines al gobierno subieron al palco para cortar el documento en el cual se estaba haciendo críticas al gobierno. Los responsables de la censura, “militantes de los DDHH”, afirmaron que ese acto no era para hablar de política.
En el acto del “Votamos Luchar”, frente al Banco de la Nación, repudiamos el pago de la ilegitima Deuda Externa, que una vez más el gobierno intenta pagar con fondos de las reservas del Banco Central. Se leyó el documento que sigue a continuación y luego hablaron compañeros que expresaron su sentir respecto de aquella jornada de lucha.
Documento del 24 de Marzo
Las organizaciones presentes queremos exponer una mirada conjunta de nuestra Historia y dar cuenta aquí de cómo entendemos este día tan caro para la revolución socialista, no sólo en nuestro país sino en el mundo entero.
En primer lugar, es necesario remarcar que el 24 de Marzo marca un punto en inflexión en las políticas represivas y de explotación de las clases dominantes frente a los trabajadores y el pueblo, pero que las mismas no comienzan ese día. Desde la conformación de la triple A, de la mano de López Rega durante el gobierno peronista de Isabel Perón (avalado e impulsado por el PJ y por la UCR, los cuales llamaban a aniquilar a la guerrilla), pasando por la masacre de Trelew de 1972 , en donde son fusilados cobardemente compañeros de distintas organizaciones revolucionarias, mas innumerables cantidades de hechos represivos ocultados por la Historia oficial, dan cuenta de que esta política de ofensiva del Estado hacia los trabajadores y sus organizaciones revolucionarias, había comenzado ya bastante tiempo antes.
Y este punto queremos remarcarlo: Los trabajadores y el pueblo en Latinoamérica y en el mundo, veníamos experimentando un proceso de organización y lucha que al paso de cada día cuestionaba la realidad existente dentro del capitalismo, y que no solo no se contentaba con la sociedad que vivíamos, sino que pujaba por transformarla al punto de la revolución. Ejemplos que van desde la revolución cubana, la guerra de liberación en Vietnam, la conformación de organizaciones revolucionarias en muchos países de nuestra América, pasando por procesos insurrecciónales en nuestro país, como el Cordobazo, el Vivorazo, el rosariazo y demás hechos a lo largo y ancho de Latinoamérica y del mundo, demuestran, por un lado, que la corriente revolucionaria era internacional y a su vez, refutan las mentiras montadas durante tanto tiempo, de que las organizaciones armadas de ese momento, estaban al margen de la realidad y conciencia de nuestro pueblo. Justamente, fue producto de esta lucha en varios lugares de nuestra América, que las burguesías de los distintos países, bajo la égida del imperialismo yanqui, se dieron un plan continental de represión y desarme de estas organizaciones. El llamado plan Condor es un fiel exponente de esto.
En este contexto histórico, es que podemos y debemos entender el grado alcanzado por el aparato represivo, estatal (militar) y civil. Los 30000 compañeros luchadores desaparecidos, por lo tanto, cobran su dimensión real si entendemos la disputa de poder que el pueblo llevaba adelante.
Pero los golpes recibidos no fueron solo en el plano político. La profundización de la explotación de las clases dominantes hacia los sectores populares dejó secuelas bien concretas. Miles de despedidos, fábricas cerradas, el descomunal crecimiento de la deuda externa, es decir la profundización de la entrega al imperialismo a través de sus órganos de crédito internacional, el comienzo de la privatización de sectores estratégicos de nuestro país, la flexibilización en la condiciones laborales , etc., etc., demuestran que el ataque fue en toda la línea. Y de hecho no es casual que se haya necesitado tanta sangre obrera y estudiantil para imponer estas políticas.
La dictadura es una faceta más del capitalismo, que implica un avance de la represión y de la persecución de todos los trabajadores, y deja claro hasta dónde son capaces de llegar las clases dominantes para preservar sus privilegios. Es por ello que hoy repudiamos enérgicamente la dictadura cívico-militar.
Sin embargo, no alcanza con remarcar el daño producido por las clases dominantes durante la misma. Ya que esta ofensiva hacia los trabajadores y el pueblo continuó y se profundizó en los distintos gobiernos “democráticos”, demostrando cómo se modifico el ropaje de la explotación y opresión, pero que el contenido siguió y sigue siendo el mismo.
El retorno a la democracia burguesa
Fue en democracia burguesa que desapareció Julio López y Luciano Arruga. Ya lo dijimos antes, fue antes de la dictadura que los trabajadores fueron saqueados y al día de hoy siguen siéndolo bajo los distintos gobiernos impuestos a través de las “elecciones”. Volver a esa democracia en el 83’ significó desde las palabras, demonizar a los principales referentes militares como si ellos hubiesen sido los únicos responsables de las masacres en la dictadura, olvidando todo el plan político-económico perpetrado, que hasta el día continúa y produce la muerte y las desapariciones de ciudadanos hambreados o asesinados por las fuerzas de choque del Estado. Desde diciembre de 1983 la Correpi registra más de 2.800 personas(a lo que hay que sumar muchísimos casos no denunciados), asesinadas por la policía, los gendarmes, los prefectos, los guardiacárceles y los vigiladores privados. Estigmatizados como pobres, un amplio sector desclasado es fusilado y hostigado bajo las miradas cómplices de los diversos gobiernos que así lo disponen.
Pero recordemos, la dictadura significó un endeudamiento gigante que los sucesivos gobiernos fueron incrementando, mientras seguían pagando con el dinero que salía de nuestro trabajo como pueblo: que se entienda, con los impuestos, la inflación y los “ajustes” en educación, salud y vivienda, pagamos todos los días la deuda externa. Pero sin embargo, como ello el pueblo lo sabe, no ha dejado de luchar más allá de la herida dejada por la dictadura: Las experiencias de organizaciones antiburocráticas, huelgas y fábricas recuperadas, los movimientos contra el saqueo de los recursos naturales, los pueblos originarios y los campesinos en defensa de sus tierras, las luchas estudiantiles por todo el país, y el movimiento piquetero que en su experiencia de lucha consolidó la organización de los trabajadores desocupados contra el modelo de privatización, despido y saqueo, son algunos ejemplos de que el pueblo esta dispuesto a luchar en contra de la explotación del sistema capitalista.
Ante todo ello reivindicamos en esta fecha histórica que el camino sigue siendo la lucha y la organización, y que bajar los brazos significa ante todo confiar en aquellas instituciones burguesas que profundizan los problemas de miseria y represión que vive nuestro pueblo a diario. Por eso, una vez más decimos:
¡30.000 compañeros presentes!
¡Por un gobierno socialista de los trabajadores!
¡No al pago de la deuda externa!
¡Para todos Trabajo, Educación, viviendas y Salud!
¡Libertad a todos los presos políticos y por el desprocesamiento de todos los luchadores!



