Ni con Redrado, Ni con el Gobierno
Con los trabajadores y el pueblo
Un par de días después de cerrado el presente boletín se abrió una nueva disputa, que comprueba y refuerza lo que hemos venido expresando sobre el desarrollo de la situación política nacional:
El nuevo enfrentamiento se dio entre el gobierno nacional y el presidente del Banco Central, Martín Redrado, por oponerse o retrasar el Decreto de Necesidad de Urgencia enviado por Cristina Fernández con el objetivo de utilizar reservas del BC para pagar deuda externa. Esto es otra muestra de que por arriba se sigue desgranando el armado Kirchnerista, lo que profundiza la situación de debilidad de este gobierno.
El pago de la deuda con reservas no es nuevo, lo han hecho en otros momentos a costa de los recursos generados por los trabajadores que deberían utilizarse para invertir en las áreas sociales, en salud, educación y vivienda para el pueblo.
La oposición, de manera oportunista, se encolumna detrás de otro caso de “voto no positivo” a una de las medidas del gobierno, demostrando su falta de iniciativa política y su incapacidad para generar una verdadera oposición al gobierno (siempre dentro del marco democrático burgués).
La oposición y Redrado no cuestionan el pago de la deuda ni los nuevos endeudamientos que esto implica. La política de cumplir obedientemente con el pago a los organismos internacionales de crédito es tanto del gobierno como del resto de los partidos del sistema. Incluso Pino Solanas cuestiona al gobierno por intervenir el Banco Central, planteando que se pone en riesgo el Estado de Derecho, que es justamente el arma de dominación de los capitalistas sobre los trabajadores y el conjunto del pueblo explotado. Esta situación de enfrentamiento interburguesa, al igual que en el caso de la 125, nada tiene que ver con una salida para el pueblo, y se enmarca en la crisis que se irá profundizando camino a las próximas elecciones.
Es una tarea del pueblo y de sus organizaciones, profundizar la pelea contra el pago de la ilegítima y fraudulenta deuda externa, ya que el dinero usado no va a destinarse para cubrir necesidades básicas del pueblo, y por otro lado, el pago es la condición impuesta para poder contraer más endeudamientos que condenaran nuestro presente y futuro.
Por eso se vuelve más evidente la necesidad de llevar adelante una política independiente de la burguesía, que responda a los intereses de los trabajadores, cuestionando de fondo la entrega y el saqueo, y dando pasos firmes en la construcción de una salida revolucionaria.
Nuestra lucha no se agota contra este o aquel gobierno, nuestra lucha es contra el sistema y las instituciones en su conjunto. Nuestra lucha es por construir una sociedad donde la dignidad, la solidaridad, la libertad sean los valores que la rijan, donde la explotación del hombre por el hombre sea cosa del pasado.

