Reproducimos un escrito del compañero Dario Amador sobre actualidad nacional
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Otra vez el capitalismo encuentra a sus facciones enfrentadas Y en esta ocasión la batalla se libra en la Casa Rosada, el Banco Central, la Justicia, y se transmite en directo por los medios de comunicación que son portavoces del sistema explotador capitalista.
El empujón a MartÃn Redrado por parte de Cristina Kirchner se debió a la negativa del primero a pagar deuda con reservas. La actitud de Redrado no es una oposición a pagar la ilegÃtima deuda contraÃda por gobiernos civiles y militares a costa del hambre popular, sino a plantear que su pago salga de otro presupuesto que no sea el banco estatal.
En pocas palabras, el oficialismo quiere pagar la deuda, la oposición quiere pagar la deuda, pero no se ponen de acuerdo en la caja que habrán de usar para pagarla.
El gobierno critica la posición derechista de Redrado y propone reemplazarlo por Mario Blejer, un hijo dilecto de las grandes corporaciones económicas.
Nadie, en la clase polÃtica que administra el sistema democrático burgués, se opone al pago de la deuda externa, ni pública ni privada. Eso los coloca a todos en la misma vereda: es una pelea de alcoba de un matrimonio de conveniencia que se enfrenta por razones económicas pero cuyos protagonistas pertenecen a una misma clase social con idénticos intereses.
No se discute aquà la legitimidad de esa deuda contraÃda a base de sangre, sudor y lágrimas de los argentinos a través de varias décadas de explotación creciente, represión cada dÃa más brutal y mentiras cada vez más evidentes.
La deuda externa de Argentina es una sucesión de polÃticas corruptas destinadas a favorecer las ambiciones de los grupos económicos más concentrados en desmedro de las necesidades populares.
Redrado es un representante de esos capitales y Cristina Kirchner también. Quienes apoyan a cualquiera de los bandos se encolumnan en una de las dos facciones.
Quien paga los platos rotos en esta lucha de poderes es el conjunto del pueblo argentino, empezando por los trabajadores que durante esas décadas infames en que la deuda externa creció descomunalmente, han visto caer en picada sus perspectivas de vida digna.
La deuda externa es la imagen misma del capitalismo en su expresión más feroz: pagan los que no deben porque no tienen; ganan los que tienen mucho y explotan a sus semejantes.
Sobre esa base, nuevamente se pone a la orden del dÃa atacar el origen de la cuestión: la deuda y sus responsables, que no son solamente los presidentes y los ministros de EconomÃa, sino la clase social que los puso en sus puestos para aplicar este verdadero impuesto a la pobreza, incluyendo allà a los partidos polÃticos que apoyaron y apoyan el cumplimiento de los dictados del imperialismo.
De la misma manera en que los revolucionarios no nos encolumnamos detrás de la falsa disyuntiva entre “Cristina y el Campoâ€, hoy la opción no es Cristina o Redrado.
El objetivo de nuestro pueblo es darle batalla a todas las expresiones del capitalismo, aún a aquellas que intentan disfrazar su condición de lobos del hombre con discursos supuestamente “progresistas†o “civilizadosâ€.
Los que deben son los explotadores; quienes tenemos que cobrarles somos los trabajadores y el pueblo. La verdadera contradicción sigue siendo Poder Burgués o Poder Revolucionario..


