Entrevista realizada a compañeros de fogoneros detenidos en las jornadas del 17 de diciembre contra el aumento del cospel en la ciudad de Córdoba.
¿Cómo es la cuestión del transporte público en Córdoba?
El sistema de transporte público en Córdoba capital está compuesto por diferentes líneas de ómnibus comunes, seis líneas diferenciales y tres líneas de trolebuses, además de los taxis y remises. Una parte de las líneas de ómnibus están en manos de dos empresas privadas: Coniferal y Ciudad de Córdoba, cuyos dueños se nuclean en la Federación de Empresarios del Transporte Automotor de Pasajeros (FETAP) que también integran los empresarios del transporte interurbano de pasajeros.
Las líneas menos rentables en cambio fueron absorbidas mediante la creación de una empresa municipal: la TAMSE. De esta manera el estado garantiza el funcionamiento de las líneas deficitarias y que cubren los recorridos de los barrios más humildes. Además este año el intendente Giacomino impulsó la creación de las líneas diferenciales, cuyo servicio además de caro es innecesario, ya que recorre zonas que tienen ya una buena cobertura de líneas normales. Esta creación fue muy polémica, ya que las líneas son altamente deficitarias y asi el Estado absorbe el déficit por un servicio inútil mientras deja a barrios humildes sin líneas de colectivo o con muy poco servicio.
Los servicios de transporte se pagan con un “cospel” o también con tarjeta magnética. La tarifa única para el servicio de primera sección era de $ 1.50, para los recorridos de circunvalación de 1.60 y los diferenciales $ 5. La empresa Red Bus (Siemens) es la encargada de la distribución y venta de los cospeles y tarjetas magnéticas. El costo de la tarjeta magnética sin carga es de $ 5, aunque por ciertos períodos la municipalidad la subsidia para que se venda a los usuarios a $ 2.
Por otro lado hay que tener en cuenta que gran cantidad de trabajadores llegan a diario a Córdoba a cumplir sus tareas provenientes de las ciudades vecinas, y el precio del transporte interurbano es el que más aumentó en los últimos tiempos.
¿Cómo viene siendo la política de los sucesivos gobiernos en relación al tema?
La política de los sucesivos gobiernos municipales desde 1983 siempre fue la de garantizar los beneficios de los empresarios a costa de un servicio caro y deficiente para los usuarios y de generosos subsidios a las empresas. Sin embargo hasta el año 1999 había cierto orden en los servicios de transporte. A partir de ahí el sistema comenzó a ser desbarrancado por los empresarios como forma de extorsión para conseguir mayores beneficios y por la gestión municipal de Kamerath, que rediseñó los recorridos en desmedro de los barrios más pobres.
Mediante la extorsión a los usuarios y la complicidad de los gobernantes de turno los empresarios del transporte siempre consiguieron mayores subsidios, créditos para la compra de unidades nuevas que nunca devolvieron, “préstamos” de coches nuevos por parte de la municipalidad que tampoco reintegraron, y los aumentos del precio del boleto que solicitaron etc.
En el año 2001 la crisis del transporte urbano era tan grande que líneas enteras dejaron de funcionar, por lo que gran cantidad de particulares llevaban a los pasajeros en sus autos a cambio del precio del boleto. Algunas de las empresas de transporte fueron quebradas de forma fraudulenta. Recién hacia el año 2004 se empezaron a regularizar los servicios con la creación de la empresa municipal, que pasó a prestar servicios en gran cantidad de líneas comunes, las de circunvalación y la transversal. Más adelante y ante la quiebra de la empresa que explotaba el servicio de trolebuses también absorbió ese servicio.
El diseño de los recorridos implica que frecuentemente para ir de un barrio a otro hay que tomar dos colectivos, lo que afecta a gran cantidad de trabajadores a la hora de llegar al trabajo.
¿Cómo es la historia de la resistencia al aumento del precio del cospel?
Es una historia bastante larga de un camino ascendente en cuanto a organización y lucha.
En 1994 el boleto costaba $ 0.60, en 2001 y a pesar de la vigencia de la ley de convertibilidad, ya costaba 0,95. Ante estos aumentos si bien había descontento no hubo protestas. Durante la gestión de Luis Juez (2003-2007) aumentó dos veces, con protestas aisladas de parte de un par de organizaciones y sin grandes dificultades para obtener los votos necesarios en el Concejo Deliberante.
El actual intendente Giacomino asumió en diciembre de 2007 y pocos días después envió un proyecto de aumento al Concejo. Esa fue la primera vez que se pudo convocar a una multisectorial que discuta acuerdos y líneas de acción en cuanto a esta cuestión, compuesta por organizaciones estudiantiles, barriales, políticas, etc. Esta multisectorial marchó el 14 de febrero de 2008 al Concejo Deliberante y fue reprimida al momento de la votación.
Sin embargo, en base a la firmeza de los manifestantes y a la presión ejercida por la delegación que pudo ingresar al concejo, el acuerdo existente fue roto por una de las concejales que votó en contra del aumento y no permitió la aprobación de la suba de la tarifa.
Este fue sin duda un gran triunfo popular en base a lucha y movilización, pero también llevó a varias de las organizaciones que habían asistido a plantearse la autodefensa frente a la represión. Las actividades encaradas desde la multisectorial incluyeron una gran campaña de difusión en contra del aumento del boleto, con diversas actividades.
Pero la dirigencia política también aprendió de sus errores. Para el mes de mayo del mismo año había cerrado cuidadosamente los acuerdos con todos los bloques para asegurar la mayoría que les permitiría la aprobación del aumento. Como medida de “precaución” frente al pueblo contra el cual gobiernan y simbolizando la alianza con el gobierno provincial, la sesión para el aumento se realizó en la Legislatura Provincial, ubicada en un lugar en el cual es más fácil el operativo policial. Esa vez ya no permitieron el ingreso de público a la sesión y encomendaron a la policía provincial un minucioso operativo represivo. Otra vez la policía reprimió a los manifestantes cuando comenzaba la votación, pero ya la resistencia estaba mejor organizada y permitió repeler la represión. Además, las columnas se mantuvieron movilizadas durante muchas horas por la ciudad hasta que fueron liberados cuatro compañeros que habían sido detenidos.
Luego de esos episodios, que fueron vistos con preocupación por todo el régimen que indicaba los altos niveles de organización de los manifestantes que enfrentaron a la policía, pasaron catorce meses hasta que el intendente volviera a la carga con un nuevo pedido de aumento del precio del cospel, en respuesta a la exigencia de los empresarios.
El 16 de julio de 2009 entró al Concejo el proyecto de actualización de la tarifa, que se pretendía llevar de $ 1.50 a $ 2.60.
A partir de allí se realizó una nueva convocatoria y se conformó la Asamblea No al Cospelazo, a la que se sumaron varias de las organizaciones que participaron anteriormente pero también como elemento nuevo varios centros de estudiantes y organizaciones estudiantiles de secundarios. Esto le dio una nueva y particular dinámica a la Asamblea, que llevó adelante una resistencia de cinco meses hasta que finalmente el concejo aprobó la suba. Esta resistencia incluyó marchas, protestas frente al concejo, campañas de difusión acerca de la identidad de los concejales y sus teléfonos, mails, remuneraciones; juntadas de firmas, afiches, volantes, radios abiertas, intervenciones callejeras artísticas, etc.
Como resultado de esta presión política, al intendente le costó mucho lograr los acuerdos con los otros bloques para garantizar la aprobación de la suba. Los diversos bloques no prestaban su acuerdo no porque no quisieran perjudicar al pueblo, sino por temor al escrache y el costo político de la medida. Mientras tanto, el gobierno municipal gestionó nuevos subsidios ante el gobierno nacional para los empresarios y los consiguió.
El consenso para el aumento fue logrado en base a arduas y oscuras negociaciones en las cuales entraron a jugar otros factores, fundamentalmente la extorsión de los empresarios de la FETAP que amenazaban con dejar sin servicio de transporte a la ciudad, ante lo cual la gestión se mostró siempre servil.
Sin embargo, se acabó el período de sesiones ordinarias y el concejo debió establecer una serie de sesiones extraordinarias para tratar una cantidad de proyectos que estaban a la espera de su tratamiento, entre ellos el del aumento del precio del cospel.
Por lo tanto, el enfrentamiento con la policía al momento de la votación fue sólo una parte más de las muchas acciones organizadas para luchar contra esta nueva expropiación al bolsillo de los cordobeses.
¿Qué pasó el jueves 17 de diciembre en la última jornada?
Ese día fue el designado para tratar el aumento de las tarifas del transporte. Las organizaciones que marchamos encontramos al concejo vallado y con fuerte presencia policial, además de la presencia de grupos de activistas de la UTA a favor del aumento del precio del boleto y de la posterior llegada de una agrupación de taxistas, entre los cuales llegaron policías de civil.
Las organizaciones permanecimos allí hasta el comienzo de la votación, momento en el cual volteamos las vallas y la Guardia de Infantería respondió comenzando la persecución de los manifestantes.
Nuestro retroceso fue bastante ordenado, aunque toda resistencia es desigual, con palos, escudos de madera y piedras frente a un cuerpo policial altamente pertrechado y entrenado para el combate callejero. Esto se mantuvo durante unos doscientos metros, hasta que la policía hizo un movimiento de pinzas y comenzó la cacería de compañeros.
Inclusive la policía ingresó al Sindicato de Obras Sanitarias a sacar compañeros y se llevaron detenidos a los gremialistas.
Treinta y dos detenidos dejó como saldo la represión, pero el ejemplo de lucha y resistencia fue muy claro.
La respuesta de las organizaciones populares fue contundente. En pocos minutos se realizó la convocatoria a la puerta de la comisaría, la cual fue rodeada por los manifestantes de distintas agrupaciones que iniciaron un prolongado aguante a los presos.
Más de mil compañeros permanecieron en los alrededores de la comisaría durante ese día, en el cual fueron liberados 26 de los detenidos.
Al día siguiente liberaron a los siete restantes, entre los cuales se encontraban los compañeros con la situación judicial más comprometida, y en ningún momento dejó de haber presencia de gente afuera de la comisaría.
¿Cuál es el saldo para el pueblo?
Hay muchos aprendizajes de esta nueva jornada de lucha.
Seguimos señalando que el único camino sigue siendo la lucha organizada. Confirmamos nuestra absoluta falta de confianza hacia las llamadas instituciones democráticas, que funcionan en contra de los intereses del pueblo y gracias a la represión.
Desnudamos una vez más el verdadero carácter de los políticos que gobiernan para las patronales y hunden en la miseria a la mayoría del pueblo trabajador, de la “oposición” burguesa que no es más que lo mismo.
Confirmamos también el rol de desinformación y de demonización de la prensa empresarial, como nos merece nuestro más cálido reconocimiento el papel de la prensa militante, que también sumó sus compañeros a la lista de presos y agredidos por la represión.
Reconocemos la solidaridad de muchas organizaciones que no se habían sumado por diferentes motivos a la lucha contra el aumento del cospel, pero que estuvieron firmes en la exigencia de libertad a todos los detenidos.
Muy importante fue el rol de los abogados militantes, que le disputaron minuto a minuto los presos a la policía y al fiscal. Uno de ellos fue detenido durante la represión y otro de ellos detenido en la misma comisaría.
Lamentablemente la acción represiva fue lo que hizo posible que nos reencontremos con muchos compañeros con los cuales hace tiempo que no compartimos el camino por diferentes lecturas políticas o porque se han sumado a alguna instancia de gobierno. A pesar de estas diferencias, que son importantes, varios de ellos estuvieron allí y colaboraron a generar un clima de presión que fue decisivo para la libertad de todos los presos.
Lo que nos quedan son los desafíos de la construcción de organizaciones fuertes que nos sirvan para combatir en todos los frentes, combinar todas las formas de lucha para caminar hacia la victoria final.
¿Cómo vemos que sigue para Fogoneros?
Los Fogoneros vemos dos vías a seguir: por un lado la de subirle el costo político a la gestión municipal por este nuevo ataque al pueblo. Para ello, seguiremos trabajando junto a las organizaciones con las que caminamos en la resistencia al cospelazo, seguiremos la campaña de difusión y comenzaremos las movilizaciones contra los funcionarios y a los empresarios.
Por otra parte, tenemos tareas con respecto a lograr el desprocesamiento de los compañeros que fueron imputados. En esto, vemos fundamental enfrentar los planes represivos de los gobiernos provincial y municipal que se confirman con la elevación a juicio de la causa a los activistas de Luz y Fuerza que protestaron el año pasado en contra de la reforma jubilatoria y con la elevación a juicio de la causa contra los trabajadores municipales que este año protestaron contra los despidos. Sus causas y las nuestras son parte de la misma política de persecución a los luchadores.



