En agosto de 1972 se llevó a cabo una de las fugas más importantes de la historia argentina y del continente por parte de presos políticos de un penal de máxima seguridad.
Luego de varios días de planificación, ciento diez militantes revolucionarios de las FAR, PRT-ERP y Montoneros presos en el penal de Rawson, coparon parte del mismo y se dispusieron a emprender la fuga. En un primer momento se fugaron 6 referentes de las organizaciones revolucionarias (Santucho, Mena y Gorriarán Merlo, del PRT-ERP, Osatinsky, Quieto y Vaca Narvaja, de las FAR y Montoneros) los que pudieron dirigirse desde Rawson a Trelew y copar un avión en el aeropuerto con destino a Chile. Otros 19 compañeros que también logran irse de penal en dirección al aeropuerto de Trelew, producto de distintas contingencias se retrasaron lo que les impidió tomar el mismo avión con los 6 cumpas que habían salido previamente. Los 19, ya en el aeropuerto, se apoderaron de la torre de control pero en poco tiempo se encontraron rodeados por las fuerzas de la represión. Estos, frente a las represalias que podrían tomar las fuerzas represivas del Estado, requieren la presencia de la prensa y de un “juez” para hacer pública la situación e intentar resguardar sus vidas. Luego de que lo demandado se hiciera efectivo, acordaron que volverían al penal de Rawson. Sin embargo, los acuerdos no fueron cumplidos, el ómnibus que los trasladaba tomó otro rumbo y se dirigió a la base militar Almirante Zar de Trelew, donde los tuvieron detenidos varios días.
El gobierno dictatorial de Lanusse, impotente por la fuga que no pudo evitar, ordenó al Capitán Sosa el fusilamiento de los diecinueve revolucionarios el 22 de agosto de 1972. De este fusilamiento sobrevivieron tres compañeros (que luego fueron desaparecidos por la dictadura militar del 76).
La justicia popular no se hizo esperar
Ante este hecho la respuesta del pueblo organizado no se hizo esperar, en los días siguientes fueron muchas y masivas las movilizaciones. Dos años más tarde, los montoneros ajustician al Comisario Villar quien estuviera al mando del copamiento de los velatorios de los compañeros asesinados. También ejecutan al ministro Mor Roig quien justificara la masacre. La misma suerte corrió, por parte de un comando del ERP 22 de agosto el almirante Hermes Quijada quien redactara la versión oficial de los fusilamientos. Al Juez Quiroga, quien era responsable de la causa Judicial, lo ajusticia el ERP.
Los hechos de Trelew son ejemplo del heroísmo y de la unidad que se forjó entre las distintas organizaciones revolucionarias.
Recordamos y reivindicamos siempre a estos compañeros que nos demostraron como es posible la unidad entre distintas fuerzas revolucionarias y como se debe y puede ser consecuente en la lucha contra el capitalismo.
LOMJE
Libres o Muertos, Jamás Esclavos
Frase pintada por María Antonia Berger, una de las sobrevivientes,
con su propia sangre en las paredes de la base militar Almirante Zar.
