El 24 de marzo de 1976 comenzó a profundizarse el mayor genocidio humano, político, económico y social del siglo XX en la Argentina, que se había iniciado durante los gobiernos previos de Isabel Perón e Italo Luder. La dictadura militar que representaba los intereses de las clases dominantes argentinas aliadas y dependientes a la vez del imperialismo instalaron a sangre y fuego su proyecto de recomposición capitalista al costo de miles de muertos, desaparecidos y presos, y la destrucción del aparato productivo argentino.
Siete años después y tras un largo proceso de resistencia popular creciente, comenzó una nueva etapa en la vida argentina, que derivó en el actual régimen de dominación hegemónico: el sistema demoliberal capitalista, que cada dos años organiza elecciones en las que se decide qué facción de la burguesía administra los intereses de los poderosos.
Así, después de decenas de muertos, miles de procesados y centenares de luchadores que pasaron por las cárceles, llegamos a este 33 aniversario del golpe militar en una situación de pobreza y miseria para millones de argentinos, en el marco de una crisis mundial capitalista que será pagada por los mismos que pagan siempre: los explotados y los pobres en general.
Miles de despidos, recortes brutales en los presupuestos de educación, salud, ayuda social y vivienda, represión contra quienes se oponen a este sistema injusto, son las razones que nos llevan a proponer una alternativa en la que confluyan los luchadores del pueblo, para articular las luchas nacionalmente y de manera paralela regionalmente, respetando las particularidades de cada región.
Entendemos a esta alternativa como un espacio de confluencia de organizaciones políticas y sociales (territoriales, trabajadores, estudiantiles, ambientalistas, culturales, etc.) para denunciar la situación de miseria del pueblo y a sus responsables, y al mismo tiempo tomar las medidas necesarias para resolver los problemas que enfrentamos, en unidad y con solidaridad.
Proponemos enfrentar a las burocracias en todos los ámbitos (sindical, estudiantil, estatal y político) y desterrar la impunidad y la corrupción generalizada del capitalismo, al tiempo que organizarnos para luchar contra el aparato represivo que desde los tiempos de la dictadura está intacto en nuestra patria.
Coincidimos en que para derrotar al poder de los explotadores es necesario construir poder popular y que la salida no son las urnas y por eso votamos luchar.
Para nosotros, el 24 de marzo es una fecha que renueva nuestro compromiso con el pueblo del que formamos parte y con los compañeros que dieron su vida durante la larga y rica historia de luchas populares.

